Gobierno, Salud

¿Preparados para afrontar el dengue?

06/03/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1294 / Economía
¿Preparados para afrontar el dengue?

Hasta la semana epidemiológica siete de este año, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades reportó 6,216 casos de dengue a nivel nacional. Aunque esta cifra es menor a los 8,524, 24,973 y 12,110 contagios registrados en el mismo periodo de 2025, 2024 y 2023, respectivamente, en algunos departamentos ya se evidencian repuntes. Un ejemplo de ello es San Martín, el cual registra 1,588 casos frente a los 1,506 y 1,010 registrados en 2024 y 2023, respectivamente. Al respecto, el actual fenómeno de El Niño podría replicar dichos incrementos en el resto de los departamentos. 

El 27 de febrero último, el Senamhi ratificó el estado de Alerta de El Niño Costero, ante el calentamiento anómalo del mar peruano. Lejos de ser un escenario condicional, la entidad oficializó que el fenómeno climático ya se encuentra en desarrollo y se extendería de manera sostenida hasta noviembre. Esta proyección advierte un nivel de incidencia mayor y más prolongado frente a periodos previos. Mientras que en 2024 las anomalías cálidas se disiparon hacia abril, para 2026 se pronostica una escalada con probabilidades de alcanzar una magnitud moderada en julio. 

El 2024 evidenció que la combinación de un clima adverso y deficiencias estructurales, como el limitado acceso al agua, detonó una epidemia de dengue con 271,531 casos registrados —la mayor de la última década— y afectó principalmente a cuatro regiones: Lima (87,864), La Libertad (49,931), Piura (32,246) e Ica (30,407). 

El Estado cuenta con el Programa Presupuestal 0017 (PP0017) para hacerle frente a enfermades como el zika, la malaria y el dengue. Al 3 de marzo pasado, el PP0017 dispone de S/ 480 millones, lo cual representa una reducción de casi S/ 100 millones respecto de 2024. En el marco del PP0017, se tiene el Plan de Prevención y Control del Dengue 2026 (PPCD). Al igual que el PP0017, el presupuesto del PPCD (S/ 86 millones) exhibió un recorte de S/ 21 millones frente al año pasado. Dichas reducciones resultan preocupantes al ocurrir en un escenario donde la letalidad del dengue en el Perú duplica, y puede llegar a cuadruplicar, el límite internacional tolerado, de acuerdo con el Ministerio de Salud. 

La ejecución del PP0017 recae principalmente en los Gobiernos regionales, quienes administran el 75% del presupuesto de este año, frente a un 22% del Gobierno nacional y apenas un 3% de los municipios. No obstante, se evidencian recortes para las cuatro regiones con más contagios en 2024. Aunque Lima y Piura lideran las asignaciones, con S/ 102 millones y S/ 33 millones, respectivamente, estas cifras representan reducciones de S/ 21 millones y S/ 12 millones frente a 2024. Por su parte, los fondos de La Libertad e Ica disminuyeron casi a la mitad al pasar de S/ 32 millones a S/ 18 millones, y de S/ 14 millones a S/ 9 millones, respectivamente. 

El PPCD concentra el 87% de sus recursos en dos frentes: el control del zancudo transmisor mediante inspectores, larvicidas y fumigación (S/ 42.9 millones); y la atención médica mediante equipamiento de emergencias y contratación de especialistas (S/ 32.2 millones). Sin embargo, ¿bastarán esos frentes que el PPCD se planteó? La Organización Mundial de la Salud advierte que el control del dengue resulta insuficiente si no se abordan las deficiencias estructurales de fondo. 

En un contexto de condiciones climáticas anómalas y donde millones de peruanos no tienen acceso al agua y, en consecuencia, convierten los reservorios en incubadoras intradomiciliarios, las campañas de prevención pierden impacto. En esa línea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señaló que el Estado peruano debe abandonar los enfoques de gestión de crisis y transitar hacia una administración preventiva basada en la gestión de riesgos frente al cambio climático. 

El PPCD identifica como la principal barrera de acción para el combate contra el dengue a la fragmentación de la información epidemiológica, producto de sistemas limitados, baja conectividad y una alta rotación del personal. Ello bloquea el análisis oportuno de los brotes y diluye la retención de las capacitaciones médicas. En consecuencia, se desencadena una débil organización en el primer nivel de atención durante las emergencias, lo que deriva en una baja adherencia a la normativa clínica y un manejo inadecuado de los pacientes durante los picos de contagio. 

Ante la insuficiente infraestructura frente a las anomalías climáticas, la prioridad debería ser la optimización de los sistemas de información epidemiológicos y la retención de personal capacitado en el primer nivel de atención. Corregir estas fallas constituye la principal línea de defensa ante la letalidad de un dengue que supera los niveles internacionales.

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